jueves, 16 de noviembre de 2017

10) Dejó un extenso legado #MarieCurie150

A medida que los Curie daban a conocer al mundo los revolucionarios resultados de sus investigaciones sobre la radiactividad y los nuevos elementos químicos descubiertos, la comunidad científica no dejó pasar la oportunidad para profundizar o abrir nuevas vertientes de investigación.

Los primeros en comprender lo que sucedía realmente dentro de los elementos radiactivos fueron el físico neozelandés Ernest Rutherford y su colega, el radioquímico inglés, Frederick Soddy. Su revolucionaria explicación del proceso de descomposición radiactiva le valió al primero el Premio Nobel de Química en 1908. Más adelante también concibió su propio modelo atómico, hablando por vez primera de un núcleo con carga positiva y a su alrededor, girando tantos electrones ―con carga negativa― como para hacer el conjunto eléctricamente neutro.



En 1907, Bertram Boltwood, un físico estadounidense y muy cercano a Rutherford, fue pionero en el uso de la datación radiométrica, convertida en la principal fuente de información sobre la edad absoluta de las rocas y otros materiales geológicos. El método compara las cantidades de un radioisótopo natural en el material con la cantidad de sus productos de descomposición radiactiva. También en los Estados Unidos, Willard Libby fue pionero en otro método de datación, la del carbono-14, por la cual recibió el Premio Nobel de Química en 1960. Este método utiliza las propiedades de un isótopo radiactivo del carbono para determinar la edad de un objeto que contiene material orgánico.

Siguiendo los pasos de sus padres, la hija mayor, Irène ―con apellido de casada Joliot-Curie― eligió también la radiactividad como campo de investigación. Veinticuatro años después de que Marie Curie recibiera su segundo Nobel, Irène y su esposo, Frédéric Joliot, recibieron conjuntamente el Premio Nobel de Química por los avances que habían logrado en la síntesis de nuevos elementos radiactivos. Aunque fue un placer para Marie haber sido testigo de la investigación exitosa de su hija y su yerno, ella no vivió para verlos ganar el premio.

El matrimonio Joliot-Curie fue galardonado por el Premio Nobel de Química en 1935 por el descubrimiento de la radiactividad artificial (Fuente).


Varios investigadores más del Instituto del Radio de París también hicieron contribuciones significativas que se basaron en el trabajo original de Marie Curie. Desde 1919 hasta su muerte en 1934, los químicos y físicos de su laboratorio publicaron 483 obras. En 1929, Salomon Rosenblum descubrió que el actinio radiactivo ―preparado específicamente para él por Marie Curie― en presencia de un poderoso electroimán emitía radiación alfa en cantidades discretas de energía, lo que se tomó como una ratificación de la teoría cuántica. Fernand Holweck confirmó la identificación de los rayos X como una forma de radiación electromagnética mediante el uso de una bomba diseñada por él mismo para crear un alto vacío. Bertrand Goldschmidt, que sirvió durante un tiempo como asistente personal de Curie, usó técnicas que aprendió en el Instituto del Radio para contribuir al desarrollo de la bomba atómica.

Al aceptar el Premio Nobel de Física, Pierre concluyó con una advertencia premonitoria. Reconocía la posibilidad de que, en las manos equivocadas, las propiedades del radio, y por lo tanto las de otros materiales radioactivos, pudieran resultar perjudiciales. Continuó diciendo «y aquí es donde cabe preguntarse si la humanidad se beneficia de conocer los secretos de la naturaleza, si está preparada para aprovecharlos o si acaso este conocimiento no le será perjudicial. Los descubrimientos de Nobel son un ejemplo característico: los potentes explosivos han permitido a los hombres hacer obras dignas de admiración, pero son también un terrible medio de destrucción en manos de los grandes criminales que arrastran a la gente hacia la guerra. Soy de los que piensan, al igual que Nobel, que la humanidad sacará más bien que mal de los nuevos descubrimientos.»

Las consecuencias del trabajo de los Curie con los compuestos de uranio y el descubrimiento del polonio y del radio han tenido consecuencias positivas y negativas para la humanidad, y hay personas honorables en ambos lados: aquellos que creen que lo bueno supera a lo malo, y aquellos que creen lo contrario. Yo quiero creer en lo primero.


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